A veces me recuerdo a mí mismo, en aquella época yo era mas que un simple objeto a elección de quien sé de cuenta que realmente siento y respiro al lado de esos pequeños micro mundos.
Época, palabra tan grande para mí, tan cargada de sentimientos encontrados, puedo sentir como la muchedumbre me alababa, como se miraban en mi para que les respondiera preguntas, las preguntas más insólitas, preguntas y respuestas que guardare en mi interior y las llevare conmigo hacia donde vaya.
Pero yo sé que es parte de mi destino el cambio, el problema radica cuando tengo conciencia y puedo recordar quien soy realmente, si, soy el Sr. Carrasco, que importante no? ; me pregunto a mí mismo si será importante que me llamen así, para que si a fin de cuentas no soy el único y peor aun cargo con mucha responsabilidad sobre mis hombros, tengo que satisfacer a muchos, tengo que tranquilizar a otros tantos, dar aliento para el que necesite una cuota de adrenalina y optimismo.
Optimismo, hoy no debería nombrar esa palabra, desde que amaneció no pude dejar de razonar, demasiado razonar, recordar, analizar y analizar no me hace bien, son preferibles esos momentos en los que no sé quien soy, no se si destruyo o construyo, no se si respondo de guerras o de paz, no se ha quien doy cobijo o despojo, si, realmente son mejores esos días en los que no tengo pasado ni futuro.
Pero siempre soy yo el Sr. Carrasco quien vive para mutar, transformándose hasta desaparecer a veces y convertirse en otra especie, otro objeto que cubra otras necesidades al universo exterior.